Montañismo

VOLCÁN CALLAQUI

Fecha: 19-20-21 de Mayo 2018

Relato: Bari

Eran las 8:00 am y comenzaba nuestra ruta desde Concepción hacia Ralco en dos autos de socios del club, para llegar a eso de las 12 de la mañana y partir nuestro primer acercamiento al campamento base del volcán Callaqui.

17:00 de la tarde, ya instalados en  el CB, esperamos felices un atardecer de esos de películas, todos muy calmados observando por un lado las ciudades  de la 8tava región y por otro el volcán en tonos blancos,  naranjos y amarillos.

El día domingo partió como lo esperábamos,  ¡los noruegos no mienten! Como ellos predijeron a las 4:00 am comenzó a llover sin parar hasta las 12:00 de la mañana. Cada uno en sus carpas decidió esperar el término de la lluvia para luego tomar una decisión. Teníamos dos posibilidades, la cumbre nos ponía en aprietos; la primera era esperar a que la lluvia cese para desarmar campamento base y volver a los autos rumbo a Concepción. La segunda, más optimista era descansar el domingo y a la medianoche comenzar el ascenso para lograr cumbre a eso de las 8 de la mañana del día lunes (A un ritmo de tortuga, pero realista). Se hizo una reunión y se votó esperando la sinceridad de cada uno de los integrantes de la cordada, decidimos y apostamos el intento de ascenso nocturno.

La cumbre nos miraba, la tarde del domingo fue calmada, cada uno se tomaba el tiempo para observar el Callaqui y confesarse a él, yo miraba las posibles rutas, esperando que mi instinto las recordara de noche, se veían simples, rápidas y alcanzables.

Llegó la noche y nos preparamos para partir; cascos con linternas encendidas, piolet y bastones, guantes, polainas, gafas  y mucha ropa encima. Comenzó la ruta en una fila de linternas, a paso lento, mirando el gps para asegurarnos seguir el camino hasta que llegó un momento en que nos desviamos y preferimos seguir avanzando, armando ruta en base a la equidistancia de cotas, el tiempo que avanzaba rápido, las pausas para comer algo (que no pasaban los 10 min y ya empezabas a sentir mucho frio) y los nervios por ver la cumbre cada vez más cerca.

Eran las 7 de la mañana y con un poco de luz de ambiente la veíamos, de arriba nos saludaba la cumbre del Callaqui con sus fumarolas apestosas. Para mi ver la cumbre tan cerca me hizo olvidar el cansancio y retomar camino con más seguridad y energía. Ya estábamos en cumbre, en la cima del volcán se veían todos sus hermanos; el Copahue, el Antuco, la Sierra Nevada, etc. La panorámica nos regalaba  un sol que se reflejaba en la nieve y nos entregaba un poco de calor a nuestros cuerpos. Para mi, era una sensación de felicidad, de orgullo por que eramos dos chicas arriba en cumbre, por que se logró.

Llegaba la parte más importante, retornar al campamento base y luego a Concepción, sanos y salvos. Si bien la naturaleza nos regaló un tremendo espectáculo esa noche, no nos dejó ir sin un recuerdo de lo incierta que es, llena de riesgos, de obstáculos y recuerdos.

A eso de las 23:00 pm llegamos a Concepción contentos con el gran fin de semana vivido

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