Montañismo

EXPEDICIÓN 3×4000

Parva (4047 m), Pintor (4180 m), Leonera (4954 m)

28 Abril – 1 Mayo 2018

Relato: Susana Fernandez Vidal

Fotos: Aritz Mancisidor

Partimos la noche del viernes 27 de abril en un Pullman bus rumbo a Santiago. Dos grupos fusionados, el oficial, organizado por nuestro jefe de expedición, y el autogestionado, que no alcanzó a inscribirse en la media hora que duraron los cupos. Sábado. A las 7 am nos recogen los conductores para llevarnos a la estación de esquí de La Parva (2700 m). La estación parece un lugar fantasma, aún no han caído las primeras nieves, casas vacías, andariveles apagados, un perro perdido que nos pide comida. Con el corazón contento, la emoción rebosante y las mochilas bien pesadas, comenzamos la primera ascensión siguiendo la línea de andariveles. Al cabo de aproximadamente 3 horas, algo más para algunos, llegamos a nuestro primer campamento, laguna Piuquenes a 3400 m. Tiempo para montar las carpas, comer, descansar. Ya se empieza a notar la altura y el corazón se agita con cada movimiento. Quedan varias horas para el atardecer, podríamos haber continuado la ascensión hasta alcanzar el campamento base, pero la idea es aclimatarse paulatinamente alejando la posibilidad de puna para poder así lograr el objetivo: que todos los 14 rauces presentes alcancen las 3 cumbres.

Domingo. Tras un desayuno reponedor, desarmamos campamento y comenzamos la subida hacia la falsa Parva donde hacemos la primera parada. Nos hidratamos, nos abrigamos y proseguimos hacia la primera cumbre del día. El viento comienza a hacerse notar, el grupo se separa, unos van más rápido y otras más calmados. Las mochilas están muy pesadas, debido a la falta de agua y nieve en la travesía hay que acarrear el agua para los próximos días. A mediodía alcanzamos  la cumbre del Cerro Parva (4047 m), ¡el paisaje es tan hermoso! Nos detenemos lo justo para no enfriarnos demasiado y continuamos hacia la siguiente cima. Bajando del cerro Parva, saludamos al diminuto refugio ubicado a sus pies y ponemos rumbo al cerro Pintor. Subiendo por el filo de esta espectacular montaña podemos observar los colores que dan origen a su nombre. El reloj marca las 3 pm cuando coronamos el Pintor (4180 m). El viento azota la cumbre con furia pero la luz es tan hermosa que no podemos evitar la correspondiente sesión fotográfica de cumbre. Estamos agotados y decidimos montar campamento base a los pies del Pintor en un lugar atractivo con pircas bien resguardadas. El viento durante la noche no dio tregua, las ráfagas zarandeaban todas las carpas. Pese a eso y a las temperaturas bajo cero conseguimos descansar y recomponernos para el tercer día.

Lunes. Partimos a las 9 am con las mochilas de ataque y el objetivo bien claro. Cruzamos la inmensidad de Cancha Carreras, un paisaje lunático con matices rojos y verdes debido a los minerales presentes. Nos acompaña en todo momento la presencia del imponente cerro El Plomo, el guardián de la ciudad, montaña sagrada para los Incas. El viento no cesa. Tras 4 horas caminando, enfilamos la cumbre con vientos de 60 km/h y temperaturas de -10ºC, agotados por la pendiente pronunciada acentuada por la falta de oxígeno. A la 1:30 pm hacemos cumbre en el Cerro Leonera (4954 m), desde donde se contemplan la cordillera de los Andes Centrales en todo su esplendor, incluido el majestuoso Aconcagua. En la cumbre las ráfagas son tan fuertes que llegan a botar a alguno. Nos quedamos el tiempo justo para felicitarnos, tomar aliento, contemplar y hacer las fotos de grupo. La vuelta se hace interminable, ¿de verdad era tan extensa la Cancha Carreras? Llegamos agotados al campamento, exhaustos por el frío y el viento nos metemos en nuestros sacos y ya no salimos. Esa noche creo que nadie alcanzó a cocinar.

Martes. Tras una reponedora noche con menos viento pero más frío que la anterior, amanecemos con las aguas congeladas. Levantamos el campamento, nos despedimos del pintoresco Pintor y ponemos rumbo al punto de partida. La bajada se hace fácil, rápida y corta, la mochila ligera ya sin agua ni comida. Último descanso en Piuquenes, miramos atrás, últimas fotos y decimos adiós. Vuelta a la estación La Parva, vuelta a Santiago, vuelta a Concepción, vuelta a la rutina.

 

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1 comment

Fran Mayo 24, 2018 at 12:16 am

Debo decir…. Hermoso el relato, me situó lo imagine y sentí las palabras relatando la historia… Tremenda… Los felicito por llegar sanitos a sus casas.. .. ?️??

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