Montañismo

ASCENSO AL VOLCÁN ANTUCO

Relato: Gustavo Tapia G.

En la reunión se realizó la invitación abierta a socios, se entregó lugar y fecha… No se diga más!, nos fuimos sumando socios nuevos, antiguos y se concluyó con 9 integrantes. La Meteo nos informaba de una ventana para el día sábado, así que se optó por ir y atacar en un día.

Como buen amateur,  en los días previos viendo videítos  de youtube de ajuste de crampones, técnicas de marcha, ascenso, descenso, así como para no dar la cacha!

Saliendo de Concepción a las 4:30 am, llegamos tipo 7:10 al estacionamiento que da inicio a los andariveles, se dio la última información de logística y ya a las 7:30 todos listos se dio comienzo al ascenso por la ruta norte.  Al cabo de unos minutos de marcha llego el primer regalo, el amanecer en las montañas nos robó las miradas.

A medida que avanzábamos la contextura de la nieve comenzó a ser más sólida, y en base a eso  algunos optaron por adaptar sus crampones a los zapatos, otros decidimos disponer de estos al final de los andariveles.  Un poco de información de cómo utilizarlos y a confiar es!

Empezó lo bueno, harta nieve, poco profunda, nos sentíamos estables y cómodos para caminar. Wade apuro el paso abriendo camino y de vez en cuando yo miraba el GPS para determinar si íbamos bien o no. 

Al cabo de unas 2 horas se marcaron 3 grupos. Un grupo era Wade el solitario tomando distancia, en otro estábamos los que le seguíamos la huella y el último que estaba a paso un poco más lento. Decidí esperar un poco al último grupo, Dalton nos comentó que algunos estábamos pisando mal en base a la huella que íbamos dejando, así que a ser más consiente con la técnica. En esa mini reunión, se estableció que a las 12:30 tendríamos que devolvernos,  ya eran casi las 10:00 así que esa noticia me descoloco, nació la incertidumbre si podría o no cumplir el objetivo.

Varios empezamos apurar el paso, cada vez acortábamos la distancia con el cabecilla. En eso comenzó hacerse presente el hielo, terreno duro y resbaladizo, la técnica de pisada tomaba mayor relevancia, un error podría costar caro. Imagine una caída y pensé en cuales serían mis mejores movimientos, no obstante no fui masoquista en eso y no alimente el miedo solo lo pensé para anticiparme a un suceso. Ese terreno fue determinante, para algunos causo desconfianza y por su seguridad decidieron no seguir.

Por mi parte, 3X3 en la mente, vo dale, confía!.  El avance era constante, ya éramos dos grupos los que íbamos por la corona y los que decidieron aprovechar la majestuosa vista de la falsa cumbre. Seguía la travesía en hielo y cuando creía que no podía ser más difícil, llegamos a un “pseudo paredón de hielo” de aproximadamente 45° de inclinación,   eso costaba el premio. Tratamos de mantener la pisada francesa pero ninguno le resulto cómodo y seguro, así que seguimos modo escalador con técnica piolet puñal y piolet tracción y puntas frontales de los crampones. Quizás no era el mejor avance, sin embargo he aprendido que siempre es mejor utilizar la técnica que más te acomode y que te de seguridad. El tramo se hizo eterno, el progreso era lento, el viento tomó protagonismo llegando a un peak de 60km/h, de a poco fui ganando cada vez mayor confianza y coordinación en mis movimientos e incluso me di el lujo de mirar a mi alrededor  y de valorar lo que estaba haciendo.

El esfuerzo dio sus frutos y coronamos la cumbre 4 integrantes: Luisa, Wade, Felipe y yo. Dichosos fuimos de apreciar esa panorámica, el equipo cumplió, pero el objetivo más importante es volver al punto de partida sanos y salvos.

Comenzó el descenso y el hielo nos saludaba nuevamente. No me sentía muy cómodo había un poco de inseguridad, una resbalada y adiós chimuelo, sin embargo de a poco iba mejorando los movimientos y todo resultó perfecto. Una vez terminado el sector de hielo, con mejor cara volvíamos a la nieve más blanda, comenzó la rapidez, ya estábamos flor, seguimos ritmo constante y cuando se presentó la oportunidad, adiós crampones y sentados modo tobogán nos fuimos deslizando por la nieve.

Ya en el último cuarto las rodillas se estaban manifestando, pero nada que un ibuprofeno del botiquín no apacigüe.

Un éxito, llegamos todos al punto de inicio, sin novedad, el destino ahora era el centro de Antuco para controlar el león que llevábamos dentro.   

Ya instalados en un local se dio cierre con una retroalimentación de la actividad, se intercambiaron emociones, puntos de vista y una que otra historia.

En resumen a modo personal, destacó la motivación de cada socio, la actitud y disposición que existe constantemente y a seguir enriqueciéndose con conocimiento y experiencia en este gusto que compartimos.

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1 comment

Jeshu Julio 4, 2019 at 2:34 pm

Buena Gustavo, buen relato viejo. Saludos a todos cabros motivados 😀

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